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Cuando hacemos oración, ¿Cómo sabemos que es Dios quien nos habla y no nuestra propia conciencia?, ¿Cómo podemos distinguir nuestra voz de la voz de Dios?

Don Carlos Gallardo, Director Espiritual Adjunto del Seminario Conciliar «San Pelagio»,  nos responde hoy a la pregunta realizada por un joven del grupo "Jóvenes Cristianos" de Lucena.

La oración es cuestión de relación. Y esta es la primera idea de la que debemos partir. La oración no consiste en “pensar en mis cosas”, sino en compartirlas. No consiste en “dejar la mente en blanco” sino en saborear que hay un amor más grande que me envuelve. La oración por tanto es una experiencia. Pero ¿cómo sé que no me estoy engañando? ¿Cómo sé que hay “Otro” que me escucha y me habla?

 
Evidentemente el Señor no suele llamarnos por teléfono o escribirnos un whatsapp para comunicarnos lo que desea para nosotros o para responder a nuestras inquietudes. Sino que en la oración Él suscita en nosotros sentimientos, deseos, pensamientos que antes de orar no estaban y comienzan a aparecer. Al mismo tiempo en la vida surgen acontecimientos que comienzan a tener un sentido. Nos encontramos con personas que nos abren un camino nuevo que nos hace crecer. Y en medio de las luchas podemos experimentar la paz. Hay signos, acontecimientos, pensamientos, sentimientos que con visión de fe uno puede descubrir venidos de la mano amorosa del Señor. 

Así en la vida de los santos lo podemos encontrar. San Antonio abad, al morir sus padres quedó solo con una herencia y atendiendo a su hermana. En un momento de incertidumbre, entró a la Iglesia a orar y escuchó el texto del Evangelio en el que Jesús le dice a los apóstoles: “Sígueme”. Lo había escuchado muchas veces, pero ninguna como esta. Notó que era el Señor quien le hablaba, consultó a quien le pudo orientar y se entregó a Dios. 

Si oramos asiduamente, recibimos los sacramentos (fundamentalmente confesión y Eucaristía) y consultamos ante la duda, tenemos el éxito asegurado para saber descubrir lo que Dios quiere de nosotros. 

Ánimo y adelante en esta aventura de la oración donde solo puedes experimentar el amor de un Dios “que se ha vuelto loco por ti”. 


¿Tienes alguna pregunta que quieras hacer?. Puedes realizarla en el siguiente cuestionario, pincha para acceder.  
Cuestionario
Por Rafael J Rebollar Diéguez 8 de enero de 2025
¿Cuál es el método de pago? Pagos en la cuenta de la Delegación, CAJASUR: ES82 0237 4456 4091 6705 4879. Concepto: Jubileo25 + Nombre y Apellido del peregrino y grupo al que pertenece. Pagos: 1º pago de 150 € junto con la inscripción. 2º pago de 200 € hasta el 5 de marzo. 3º pago de 200 € hasta el 5 de mayo. 4º pago de 200 € hasta el 5 de julio.
Por Rafael J Rebollar DIéguez 8 de enero de 2025
¿Cuánto cuesta y qué incluye? Precio: 750 € por peregrino. Incluye: - Transporte en autobús (Córdoba-Barcelona, Barcelona-Génova, Génova-Asís, Asís-Roma y desplazamientos necesarios). - Régimen de Pensión Completa (excepto comidas del 26 de julio y desayuno del 27). - Participación en el Encuentro de Españoles. - Alojamiento en Roma. - Kit del Peregrino en Roma. - Transporte público en Roma. - Seguro de Viaje.
Por Rafael J Rebollar Diéguez 8 de enero de 2025
¿Para qué edades? De 16 a 35 años (nacidos en 2009). Los menores deben adjuntar una autorización. Formulario de inscripción. (Clic) Autorización para menores (Clic). ¿Cómo me inscribo? Todos los peregrinos deben ir con un movimiento o parroquia. Un responsable de cada grupo solicitará un formulario personalizado a través de este enlace de arriba. El plazo para inscribirse es del 8 de enero al 7 de marzo .
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